martes, 4 de noviembre de 2008

LO QUE DE VERDAD QUIERO

Gerardo Revilla!!, Gerardo!!, ¿¿ha venido Gerardo??- gritaba la secretaria del instituto.
Gerardo estaba allí, pero, a pesar de la importancia del sobre que le esperaba,él estaba pensado más en el partido del mundial de cuartos, que España jugaría esa tarde frente a la República Checa.
Por fin, y tras un empujón de su compañero Rober, Gerardo reaccionó y fue a recoger su sobre. Tranquilamente, lo cogió y lo abrió. Más o menos lo que se esperaba, tenía un 9,4 en selectividad. Levantó la cabeza y vio a sus otros 11 compañeros, unos estaban saltando de alegría, otros todavía no habían abierto los sobres y 2 de ellos estaban llorando porque su nota no les llegaba para estudiar la carrera que querían.

Gerardo se acercó a Cris y la dijo: ¿ a que hora es la cena?.

-a las 9:00 yerar. Sé puntual.

-ok. a muerte, ¿no? -dijo Gerardo

-A muerte!- replicó Cristina

La cena y la fiesta de después no fueron como a Gerardo le hubiera gustado, los 12 que habían acabado el curso y habían hecho la selectividad, se pasaron toda la noche hablando de lo que iban a estudiar, de que nota pedían para una carrera u otra, o de si repetir la selectividad para subir nota.

El martes siguiente y tras una semana de relax, descanso y mundial, Gerardo había quedado con su tía de Madrid, Brígida, que le acompañaría al día siguiente a echar la prescripción para la universidad.

Llegó a las 20:00 horas a Madrid en bus, se bajó en la estación de Atocha y allí estaba Brígida. Le dio dos besos y se dirigieron para el metro. El viaje fue horroroso para Gerardo ¿como podían haber tardado 2 horas en llegar a casa???
En el camino Brígida le dijo a Gerardo con ansia:

-Pero, ¿ya sabes lo que quieres hacer?

-Pues claro tia, ¿tú que crees? pues con mi nota haré aeronautica, que es la carrera que más nota piden y yo la paso de sobra.

-Lo sabía, lo sabía-dijo Brígida efusivamente.-Vamos a tener un astronauta en la familia,nos vas a sacar de pobres a todos.


Al llegar a casa, Gerardo dijo a su tía que se quería acostar, que estaba muy cansado de tanto medio de transporte:

-¿a que hora ponemos el despertador tía?

-A las 5:30 creo que está bien.

-¿A las 5:30? ¿¿pero que dices??? si hasta las 9 no abren la ventanilla de la "autónoma" para echar la prescripción.

-Ya, pero tardamos hora y media en llegar, y seguro que habrá cola...

Gerardo no lo podía creer, en su pueblo se ponía el despertador media hora antes de la hora de entrada al instituto, lo justo para darse una ducha y tomar un café..


Tras una noche en la que durmió 2 horas contadas, debido a que el matrimonio de arriba no hacia más que gritar y discutir,a las 8:00 llegaron a la facultad. Había una cola inmensa, salía por la calle y recorría varías manzanas de aquella ruidosa ciudad. Gerardo llegó cabreado, ya que en el metro quiso dar dinero a una pareja de chicas, una cantaba y otra tocaba la guitarra, unas verdaderas artistas para Gerardo, pero su tía le dijo que si iba a dar dinero a toda la gente que andaba pidiendo en el metro se arruinaría.


La mañana se presentaba larga, se pusieron en la cola y poco a poco iban avanzando hacia la ventanilla.
Para Gerardo, fue una de las peores mañana de su vida: tuvo que aguantar a una chica llorando porque la faltaban 2 décimas para hacer medicina y a una madre regañando a su hijo porque él quería hacer empresariales y ella quería que hiciera industriales. A media mañana pidió a su tía que se quedara mientras él iba a comer un pincho de tortilla y una caña "sin". Después de pagar 4 euros por ello, que le dolieron en el alma, volvió a la cola a seguir aguantando todo aquel "guirigai".

Por fin, a las 13:38 horas llegó el turno de Gerardo, al llegar a la ventanilla así transcurrió la conversación:

FUNCIONARIA: su prescripción, por favor.

GERARDO: ¿¿prescripción?? con cara de asombro

BRIGIDA: si Gerardo, la prescripción que tenías que rellenar,¿donde la tienes?

GERARDO: yo no he rellenado nada, pensaba que simplemente tenía que decir lo que quería hacer y ya está.

FUNCIONARIA: (cabreada) bueno, y ¿que es lo que quieres? Yo a las 2 me voy de aqui

GERARDO: (se le iluminaron los ojos y se le puso una sonrisa en la cara)¿que que es lo que quiero? irme a mi pueblo.

Gerardo salió de allí pitando, pidió a su tía, la cual se quedó sin palabras, que le acompañara a la estación de autobuses y cogió el primer bus que salió a su pueblo.

Al siguiente día fue al pueblo de al lado a matricularse de un módulo de fontanería,siempre le había llamado la atención aquel oficio.

Pues esa es la historia de Gerardo.
¿Pensais que debería de haber hecho la carrera? o sin embargo ¿hizo bien en quedarse en su pueblo y hacer lo que en ese momento le gustaba?
¿creeis que se desaprovecho una mente prodigiosa y muy válida para poder llegar a las altas esferas?
en general yo creo que Gerardo fue muy valiente al tomar esta decisión. ¿Creeis que muchas veces hacemos cosas porque lo hacen los demás o por que la sociedad te presiona y es lo que se espera de ti?

Hasta la próxima historia. No olvides que tú puedes ser el protagonista en MIENTRAS DORMIAS.

11 comentarios:

david dijo...

Creo, que Gerardo la cagó.
Ya que sacar un 9,4 en selectividad no es nada fácil, y por tanto lo más seguro es que tuviera buenas dotes para hacer una carrera universitaria.
El protocolo que tenía que seguir en Madrid para inscribirse es el que todo el mundo tenía que hacer. Le gustase o no, le hubiesen tratado mejor o peor, podría haber hecho una queja, o haberse inscrito en otra universidad cualquiera de España con esa nota. Pero no creo que fuera razón suficiente para desperdiciar una oportunidad así de hacer una carrera universitaria. Las carreras universitarias no son exclusivamente para luego trabajar de aquello que te han enseñado en la universidad; sirven en gran medida para culturizarse y aprender. Aunque luego no hubiera acabado trabajando en lo que iba a estudiar en la universidad, aunque luego hubiera empezado su módulo de fontanería. Creo que cometió un grave error.

Alberto dijo...

VAmos lopez, "welcome to mientras dormias". Quizá Gerardo a pesar de tener esa nota, le guste más el oficio de fontanero. No le gustaba para nada la ciudad y habría tenido que pasar en ella 7 u 8 años de su vida para hacer la carrera.Seguro que también aprende mucho de fontanero como persona, a tratar con la gente...Puede que se culturice a su manera, leyendo..

Y recuerda, quizá hayas hablado hoy con él.

Oscar dijo...

Bueno, nunca es tarde para Gerardo. No lo es hasta que tú decides que lo sea. Yo lo veo como un revés de los que la vida te da. Solo tienes que levantarte y volver a empezar. En fin, ¿es gerardín, el hijo de la Remedios? me sorprende que tuviera esa nota...

Domingo dijo...

Mi pensamiento lo resume muy bien este poema de Pablo Neruda:

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Enhorabuena Alberto por el blog, me encanta!!!

Miguel González Aranda dijo...

Buen inicio amigo!!
Gerardín es así. Prefirió estar todos los días bajo el puente de Goyo mirando fijamente su puntal que estudiando en Madrid.
Yo creo que hizo lo que le apetecía (una suerte),
¿correcto o incorrecto? I don't know baby

david dijo...

jejeje Orteee!!Vaya con tu blog!!mola mola!!
A ver... pero podía haber estudiado en la universidad de una ciudad pequeña ¿no? No tenía por qué ser esa ciudad..
Yo lo que planteo..es que probablemente tuviera dotes para hacer una carrera con "facilidad" aunque luego hubiera ejercido de fontanero igualmente. Para nada sería una deshonra o una pérdida de tiempo, hacer una carrera y luego ser fontanero ¿no? Pero siempre le quedará así la duda de si podría haber estudiado una carrera.
No sé... sigo pensando que ese agobio que le y entró no era causa suficiente para no estudiar en la universidad. Hay ciudades tranquilas con universidad..

sara dijo...

a ver, cuántos años tenía Gerardo? 17? 18? pues eso, un niño. Los niños no valoran todas las consecuencias de tomar una decisión. si se les deja sólos, normalmente hacen lo que les apetece en ese momento, como comer una hamburguesa en vez de pescado, o irse al parque a fumar porros en vez de ir a la aburrida clase de historia. Su pueblo era su nido, calentito, resguardado, a salvo. Hacer el módulo fontanería, lo más cómodo, lo menos arriesgado, lo conocido. A lo mejor habría acabado haciéndolo, pero tenía 7 años entre medias para madurar, experimentar y tomar una decisión con más criterio. En cualquier caso, todavía le puede pasar a la inversa..Puede empezar fontanería, y darse cuenta, según crezca, que necesita más. Al fin y al cabo, la nota de selectividad seguirá ahí.Nunca se acaba de aprender...
Enhorabuena, Álber. Óscar, no me riñas por no comentar tu blog..es que te leo, y me abrumas.

sara dijo...

Aclaración:
Abrumar tiene varios significados, entre otros: 1.Producir tedio o hastío.
2.Producir asombro o admiración.
en mi caso es la definición número 2

Necio Hutopo dijo...

Correspondiendo visitas y haciendo caso de invitaciones... Pues yo me pongo a leer el archivo... Ahí después comento.

Fluido DK dijo...

A mi modo de ver, en el trasfondo de esta historia está el
miedo de Gerardo a abandonar la seguridad del nido, a dejar un
entorno en el que se siente seguro, y para nada creo que sea
valiente, al revés, creo que se le puede el miedo a lo desconocido. Sus percepciones
de la gran ciudad son en todo momento negativas y está claro
que le amedrenta un medio que reconoce como ostíl, sin
plantearse en ningún momento lo que la gran ciudad puede
ofrecerle.
Creo que la decisión de Gerardo está generada por la comodidad. De todos modos es un crío y tiene margen para tantear. Además, si lee a Neruda seguro que le acaba yendo bien.
Enhorabuena por el blog sr Ortega, interesante el propósito y el planteamiento.

MORLA dijo...

Yo creo que andaba un poco despistao.....
pero que hizo muy bien al decidir ser un fontanero de lo mas inteligente.
intento quitarme de la pelota la idea de que los astronautas son listos y los fontaneros tontos....pero bueno!
no hay carreras con salidas sino PERSONAS CON SALIDAS